Con eso de que estamos en vísperas de halloween, he intentado buscar un coche que fuera adecuado para la ocasión, un coche que pegara con la fecha y así, resultar al menos, un poco simpático y divertido. Ha sido complicado, no todos los coches se pueden referenciar con una fecha como la Noche de Todos los Santos, pero si nos fijamos en los coches que suelen salir en películas de este estilo, sobre todo las enfocadas a lo cómico, veremos que siempre aparecen coches de los llamados ‘de época’, esos coches que tienen guardabarros separados de la carrocería, faros redondos y radiadores de gran tamaño.

Por ello, me ha parecido adecuado presentar hoy en la SuperTasación de la semana un Bugatti Type 57C Atalante, una auténtica joya de la automoción, bonita desde el ángulo que la mires, especial y muy caro, carísimo. Lejos de ser un coche fúnebre o un coche familiar, estamos ante un verdadero deportivo fabricado en 1938 cuyo motor rendía 160 CV.

Del Buatti Atalante solo se fabricaron 32 unidades, 12 de las cuales tenían una carrocería fabricada con aluminio, justamente, al grupo que forma parte nuestro protagonista. Es uno de los motivos por los que se espera que alcance un precio en subasta especialmente alto. En 2013, se vendió una unidad del Bugatti Type 57C Atalante por 8,5 millones de dolares, aunque se espera que la unidad de las fotos llegue al menos a los 10 millones de dolares.

¿Por que esa tasación? Bugatti es una firma exclusiva, muy, muy exclusiva. Sus coches, sin importar el año de fabricación empleaban la mejor técnica a la que había acceso y siempre era muy rápidos y deportivos. Además, se fabricaban a mano y siguiendo las especificaciones del comprador, por lo que es muy difícil encontrar dos iguales. Por supuesto, también está que se hicieron muy pocos, en este caso únicamente 12 unidades que compartan las mismas características.